miércoles, 28 de enero de 2009

El apartamento: exposiciones iniciales

Aunque la norma general dice que todo cuanto sucede debe ser mostrado y no explicado, es frecuente encontrar exposiciones a cargo de una voz en off en películas a las que no se puede acusar de chapuceras. Aqui tenemos un ejemplo sacado de un film reconocido unánimente como obra maestra: El Apartamento de Billy Wilder:



Hay otros buenos ejemplos: en El tercer hombre el narrador nos explica las circunstacias de la Viena de 1945, en Casablanca tambien se nos cuenta de manera documental que la ciudad es un lugar de paso para los que huyen de la guerra. El procedimiento no es exclusivo de los títulos clásicos. Recuerdo ahora una produccion de los 90, El rio de la vida, que nos ofrece un precioso comienzo: alguien nos habla de su familia y de la aficion a la pesca en Montana. Pero hay muchos más ejemplos recientes. Así que el procedimiento no ha dejado de tener vigencia.

Creo que es plenamente justificable por motivos de economia. Por ejemplo, en el caso de El tercer hombre seria muy pesado describir ese contexto con acciones representadas. Habria que crear una serie de escenas dudosamente ligadas a la trama principal. Y no podemos obviarlo porque seria imposible entender algunos momentos de la historia sin saber que Viena está bajo una administración multinacional y que el estraperlo es la principal actividad ilegal. Así que es más rápido resolver la introduccion de ésta manera. Rápido y legítimo. Ahora bien, éste recurso sólo funciona en determinadas circunstancias.

En primer lugar, estas escenas tienen sentido como escena inicial. Una vez terminada debe darse paso a la accion representada. En otro punto de la película estaria fuera de lugar. Son magnificas como planteamiento, pero no sirven para sustituor una acción en mitad de la trama. Por supuesto puede haber una voz interior mediada la accion, pero ya responde a otro tratamiento y otra intencion. Por ejemplo los fragmentos del diario de la niña en Dias del cielo. Pero esto ya lo veremos en otro post, cuando tenga a mano un fragmento del film.

Segundo, es altamente recomendable que quien toma la voz sea alguien que forma parte de la historia. En El apartamento es el propio portagonista, en El tercer hombre un testigo privilegiado de los hechos que se narran. En cambio en Casablanca sí es una voz ajena (a la manera documental) pero se asimila bien.

Estas escenas, cuando están bien ideadas, no sólo informan de unos hechos sino que tambien cumplen una función expresiva. En el caso de El apartamento, mas que hechos, se nos facilita en minuto y medio una caracterización del personaje completa. A un nivel superficial, con sus divertidos recuentos y estadísticas, podemos ya saber que C.C.Baxter es un tipo metódico, disciplinado... contable de profesión y de "alma".

A un nivel más profundo, lo que Baxter nos está diciendo es: "soy una pequeña pieza en una maquinaria gigantesca". Precisamente esta película es la crónica de cómo un pobre hombre acaba tomando las riendas de su vida y su dignidad. Y finalmente sabremos que el motivo concreto de su malestar, el que desencadena la acción y le hace poner en solfa todos los demás aspectos de su vida es su apartamento. Además lo hace de manera divertida, con esos curiosos datos estadisticos. En un minuto y medio ¿hay quien de más?

1 comentario:

Martín Barquero dijo...

Si hubiera que elegir, que afortunadamente no hay necesidad, siempre prescindiría de dicho recurso. Sí creo que en "El tercer hombre" se podría haber mostrado toda esa información durante secuencias ancladas en la trama (pienso en algún ejemplo más reciente como "Nueve reinas", guión básicamente funcional, que de paso retrata bastante bien la situación argentina).

De todos modos, no creo que se deba desdeñar en absoluto y en todas las citadas, y muchas otras, además aporta al conjunto. Y también puede servir para subrayar el tono literario de los acontecimientos, si es el caso, o incluso de la propia película.

Perdón por la parrafada. Un blog estupendo.