jueves, 27 de septiembre de 2007

Guionista en Rosario: El Café El Cairo y la Mesa de los Galanes


En uno de los pocos ratos que tuve para pasear por la ciudad, sin cámara ni equipo detrás, me fui a explorar las calles al norte de la Peatonal Córdoba. En la esquina entre Sarmiento y Santa Fé encontré un viejo cafetín encantador: el Café El Cairo, junto a un viejo cine abandonado del mismo nombre. Lo que que se veia desde las amplias cristaleras era muy prometedor, así que entré a tomar un café. Me encantó el local. Vi, además, que en unos dias habria cena espectáculo. Estaba prevista la actuación de un cuarteto (piano, contrabajo, viola y bandoneón) llamado Fracanapa, como una vieja pieza de Astor Piazzolla. El repertorio anunciado era una amplia revisión del Piazolla de los 70, que aunque no es mi etapa preferia siempre es Piazzolla.

Reservé mesa y volví a escucharles. Aunque cené solo (el equipo preferia discoteca) lo pasé en grande. La única pega que no pude fumar. Las leyes argentinas son muy estrictas: en un local donde se sirven comidas no se puede fumar en ningún caso. Aunque escuchar un bandoneón a la vez que me bebo un whisky es una experiencia casi sublime, me faltó poder echar un cigarrito.

Según supe después, el Café El Cairo encabeza la revuelta de los fumadores argentinos contra esta ley y los propietarios del local ha sido los primeros que han entablado un pleito con el gobierno por este tema. Se basan en que la concurrencia al local es libre: a nadie se le obliga a entrar si no quiere y la mayoria de los clientes son fumadores. Amenazan con cerrar el local por las pérdidas que les produce esta ley. Veremos en que queda la cosa.

El cierre del El Cairo seria un golpe a la identidad de Rosario. Este café, fundado en 1943, es uno de los símbolos de la ciudad. En él tuvo su tertúlia el Negro Fontanarrosa. En su mesa, conocida como la Mesa de los Galanes, se sentaban los tipos más divertidos de la intelectualidad rosarina. Tambien eran admitidos como "galanes honorarios" algunos visitantes ilustres de la ciudad, como Joan Manuel Serrat, buen amigo del Negro y al que los rosarinos adoran.

Ir a Rosario y no entrar en El cairo seria como visitar el Madrid de los 50 sin entrar al Gijón o a Chicote. Si alguna vez vuelvo, búsquenme allí.

3 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Hermoso café que reúne mil recuerdos y anécdotas. Muy bueno tu blog. Saludos!

Ana dijo...

Yo haré campaña porque dejen fumar.
Qué envidia de viaje.

Anónimo dijo...

El negro se hubiera asombrado de ver a uno de sus personajes en carne y hueso. Recomiendo ver los tapes de cuando rescataron a la Betancourt en Colombia, al llegar el helicòptero que la traìa baja del mismo el mismisimo Boogie el aceitoso. En posteriores imagenes esta con una gorra que no nos deja ver su pelo cortado con un nivel, ja ja. Me morìa por pasarle el dato a los de rosagasario. Chau, un abrazo. elviejitoguardafaro.